Cómo golpear sin lesionarte: técnica básica y prevención en pádel
El dolor de codo no aparece por mala suerte: casi siempre viene de un error de técnica concreto, y se puede prevenir.
Leer guíaUna pala no se "rompe" de un día para otro casi nunca: pierde propiedades poco a poco, y por eso cuesta notarlo.
A diferencia de una grieta o una rotura evidente, el desgaste real de una pala de pádel suele ser progresivo: el núcleo va perdiendo elasticidad golpe a golpe, y como el jugador se acostumbra al cambio poco a poco, rara vez lo nota hasta que juega con una pala nueva y la diferencia es evidente.
Las más habituales son: la bola sale con menos velocidad que antes con el mismo golpe (el núcleo ya no devuelve la misma energía), el punto dulce se siente más pequeño de lo que recuerdas, aparece un sonido más sordo o apagado al golpear en comparación con el sonido "seco" característico de una pala nueva, y en las caras pueden verse microfisuras o zonas donde el acabado se ha desgastado, especialmente en la zona de impacto habitual.
Con un uso de 2-3 sesiones semanales, la vida útil orientativa de una pala está entre 1 y 2 años antes de notar una pérdida clara de rendimiento — antes en jugadores de nivel alto que golpean con más fuerza y frecuencia, y algo más tarde en jugadores de nivel iniciación con un ritmo de juego más suave.
Un golpe puntual que astilla el marco o agrieta una cara sí puede ser motivo de sustitución inmediata, ya que compromete la estructura y puede empeorar con el uso. El desgaste progresivo del núcleo, en cambio, no se "repara": cuando se nota una pérdida de rendimiento sostenida en varias sesiones, la opción real es cambiar de pala, no restaurar la anterior.
Cambiar de pala es también el mejor momento para revisar si las características que elegiste la última vez siguen siendo las adecuadas: es habitual que un jugador que empezó con una pala de control, blanda y de balance bajo, esté ya preparado dos años después para dar el salto a más potencia. Puedes comparar tu modelo actual con opciones nuevas en nuestro comparador antes de decidir.
Una forma sencilla es pedir prestada a alguien una pala nueva de características similares durante una sesión: si notas más potencia y punto dulce con la misma técnica, el desgaste de tu pala es la causa probable.
A diferencia del tenis, las palas de pádel no llevan cordaje, así que no existe esa opción de mantenimiento; ante daños estructurales (grietas, astillas) o pérdida de rendimiento del núcleo, la sustitución es la única solución real.
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